El mundo se ha vuelto loco
Una visión acerca de cómo arrancamos con un 2026 que parece que va a seguir la tendencia beligerante que sufrimos esta década.
1/7/20267 min read


Apenas llevamos una semana de 2026 y el año ya ha empezado fuerte. Sin ir más lejos, el gobierno de Donald Trump ha arrestado al dictador Nicolás Maduro y ha puesto los ojos en Colombia, Groenlandia, Irán, México y Cuba bajo pretextos de lucha contra el narcotráfico o la seguridad nacional. Todo esto mientras China realiza maniobras militares alrededor de Taiwán, la guerra entre Rusia y Ucrania sigue encarnizada o mientras la violencia se extiende en el Sahel debido a grupos armados yihadistas (entre otros conflictos).
¿Vivimos en un mundo cada vez más beligerante?
La percepción es que estamos jugando con fuego, muy al borde del precipicio. Un fallo de cálculo podría conducirnos al más absoluto desastre. Y en pleno siglo XXI parece que la violencia sigue siendo la forma de resolver conflictos.
Es normal plantearse si esto es real o simplemente es una percepción que nos venden los medios de comunicación. Vivimos en la era del clickbait, donde la información fluye demasiado rápido y no siempre sabemos con qué intereses. Ni si quiera tiene por que ser cierta, solo rápida e impactante. Es por ello que nos preguntamos si el mundo es en efecto, más beligerante que en otras épocas.
Para responder a esta pregunta, tenemos que responder a algunas cuestiones objetivas. En primer lugar, nos fijamos en el UCDP (Uppsala Conflict Data Program), que registró 61 conflictos activos en 2024, la cifra más alta desde 1949. Además, este estudio elaborado por la universidad de Uppsala, estimó unas 129.000 muertes en combate (de las cuales, 76.000 corresponderían a la guerra entre Rusia y Ucrania).
Por otro lado, el Indice Global de la Paz (Global Peace Index), elaborado por el Institute for Economics and Peace, revela que se han degradado los indicadores de paz en el mundo. Este índice cuenta con algunas variables, como la tasa de homicidios, criminalidad, inestabilidad política, terrorismo o armas nucleares. En este aspecto, el país más beligerante del mundo sería Rusia (puntuación de 3.44175 sobre un total de 5), mientras que el más pacifista sería Islandia (1.095/5 puntos).
Hacia la Guerra Fría 2.0
Tras la II Guerra mundial y hasta la caída de la Unión Soviética, el mundo vivió una calma tensa conocida como la Guerra Fría. Las potencias vencedoras de aquel conflicto competían por expandir su influencia en base a dos modelos económicos e ideológicos: capitalismo vs comunismo.
Es aquí donde surgen algunas guerras Proxy durante el siglo XX, como los conflictos de Corea o Vietnam; así como otros conflictos en América Latina o África. Todo ello con el objetivo de imponer un régimen afín a alguna de las potencias a base de financiar al grupo de turno que simpatizase con ellos.
Hoy en día ya no es esa lucha entre capitalismo o comunismo. Lo que podemos ver es un mundo multipolar en el que priman los intereses económicos por encima de las ideologías.
China está surgiendo como ese gigante asiático y tiene un papel cada vez más relevante en la geopolítica mundial. Ha pasado de ser un país de hambrunas a ser una candidata a convertirse en la primera potencia económica mundial. Cada vez contamos con más productos chinos en nuestro día a día (móviles Xiaomi, coches eléctricos, Tiktok) a precios muy competitivos y a una calidad más que aceptable.
Por parte de Rusia, hoy en día se busca consolidar su influencia en Europa del Este y recuperar peso geopolítico en regiones de Asia Central y Oriente Medio, apoyándose principalmente en su capacidad militar, energética y estratégica.
La tecnología, encabezada por el auge de la Inteligencia Artificial; los semiconductores o el big data, supone un pilar fundamental en esta esfera de influencia. Hoy en día son las empresas con más datos las que más valen en el mercado, por encima de aquellas que cuentan con recursos naturales como el petróleo. Véase cómo Google o Nvidia lideran estos rankings.
A día de hoy esta Guerra Fría trata más de asegurar una esfera de influencia alrededor de un bloque de forma no solamente militar, sino en base a sanciones económicas o de recursos, donde cada uno de los ejes (China-Rusia-EEUU) busca maximizar su propio beneficio.
Países más beligerantes según GPI. Fuente: Visual Capitalist
En tercer lugar, también se ha incrementado significativamente el gasto en armamento. El Instituto Internacional de la Investigación de la Paz de Estocolmo señala un aumento sin precedentes del gasto militar. En 2024, la cifra creció un 9,4% respecto al año anterior, alcanzando hasta los 2.718 billones de $ a nivel global, alcanzando niveles nunca antes vistos desde la Guerra Fría. Las regiones que más se rascaron el bolsillo en esta materia han sido Europa y Oriente Medio.
La conclusión que obtenemos si contamos con que existen hoy en día más conflictos que en otras décadas, el incremento de muertes en combate y el aumento del gasto militar, podemos decir sin miedo a equivocarnos que estamos ante un ciclo mucho más beligerante que el que nos encontramos a principios de siglo.
Gráfica sobre el incremento en gasto militar. Fuente: House of UPSC
¿Significa que estamos al borde del colapso?
La pregunta más incómoda que nos podemos hacer en este caso es si estamos cerca de una III Guerra Mundial. Y aunque nunca se sabe con exactitud que puede pasar en un futuro, la respuesta es un rotundo NO.
Todavía tenemos algo de fe en el progreso. Durante la historia de la humanidad hemos ido avanzando hacia la paz y la diplomacia para resolver los conflictos. Esto es algo que puede sonar utópico a día de hoy, pero hay algunos datos objetivos que apelan a la esperanza. Aquí te dejo algunos detalles concretos:
La disuasión nuclear: aunque sea una verdad incómoda, tenemos que reconocer que las armas nucleares han sido el mayor garante de paz de nuestra historia. El efecto disuasorio de la "Destrucción Mutua Asegurada" ha limitado enormemente los conflictos debido a que apretar ese botón conllevaría a un suicidio automático. Un ejemplo de esto lo podemos ver con los conflictos entre India y Pakistán por la región de Cachemira, donde el conflicto se limitó a escaramuzas en la región sin suponer una guerra abierta.
La interdependencia económica: en un mundo globalizado, una guerra abierta supondría pérdidas económicas incalculables para cada uno de los bandos. Los flujos comerciales entre China y Estados Unidos o la dependencia energética de Europa de regiones con gobiernos inestables para su suministro.
La diplomacia: no podemos obviar algo tan evidente como la diplomacia. Aunque los factores disuasorios de destrucción y pérdidas económicas tienen un peso determinante, también existen vías diplomáticas que siguen funcionando incluso entre Estados enfrentados. Los canales de comunicación, la mediación internacional y los foros multilaterales permiten gestionar crisis, evitar errores de cálculo y contener posibles escaladas. La diplomacia actual no busca eliminar los conflictos, sino limitar su alcance y reducir el riesgo de que tensiones regionales desemboquen en enfrentamientos mayores.
Otros datos que invitan al optimismo es que cada vez es más improbable tener como causa de muerte ser asesinado en combate
Por tanto, mi conclusión es que actualmente estamos viviendo un ciclo donde la violencia ha vuelto a repuntar. Como en todo proceso evolutivo, siempre existen periodos de retroceso, no son lineales. Aunque forme parte de nuestra naturaleza como seres humanos, debemos de ser conscientes también de que afortunadamente seguimos evolucionando, aunque a veces se retrocedan algunos pasos. Los conflictos hoy en día son más limitados pero están más documentados, lo que puede dar una percepción de absoluto hastío. Mayor beligerancia no supone conflicto a nivel global.
En este caso, apoyo la responsabilidad individual, en la que debemos procurar hacer siempre un mundo mejor donde, en la medida de nuestras posibilidades, no resolvamos nuestros problemas a través de la violencia o el sufrimiento.
Y tú, ¿Qué opinas?
Empresas más valiosas del mundo por capitalización bursátil. Fuente: Bankinter
Infografía sobre muertes en combate. Fuente: Our World in Data
Fuentes y enlaces de interés:
UCDP, incremento de los conflictos durante los últimos años: https://www.uu.se/en/press/press-releases/2025/2025-06-11-ucdp-sharp-increase-in-conflicts-and-wars?utm_source=chatgpt.com
SIPRI, incremento del gasto militar a nivel global: https://www.sipri.org/media/press-release/2025/unprecedented-rise-global-military-expenditure-european-and-middle-east-spending-surges?utm_source=chatgpt.com
Our World in Data, los conflictos en cifras: https://ourworldindata.org/war-and-peace
Índice Global de Paz (GPI): https://www.visionofhumanity.org/maps/?gad_source=1&gad_campaignid=22116084622&gbraid=0AAAAADmneRaSd_jymj87bMf-oOG-a_iaz&gclid=CjwKCAiA64LLBhBhEiwA-Pxgu7KDfF85e-hB_blman_Ra4GmKDXM-olBjQqfHf0sPEWquYUttF4_yBoC3TkQAvD_BwE#/
Libros para profundizar:
The New Cold War, Michael McFaul (2018). McFaul (exembajador de EE. UU. en Rusia) analiza por qué la relación entre EE. UU. y Rusia vuelve a una lógica de confrontación estructural.
Cold War 2.0, Richard Haass (2020). Haass habla explícitamente de una nueva Guerra Fría sin reglas claras, marcada por multipolaridad, tecnología y ausencia de consensos globales








