Lo que me ha enseñado el arbitraje
Una breve reflexión sobre lo que he aprendido como árbitro de baloncesto.
Enrique Soto
9/6/20254 min read


Este fin de semana comienzo mi decimo sexta temporada como árbitro de baloncesto en la Federación de Baloncesto de la Comunidad Valenciana (FBCV para los amigos). Quería aprovechar para contaros lo que supone para mí el arbitraje.
Lo que comenzó como una aventura cuando tenía 16 años se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de mi vida. Hoy en día, no entiendo mi rutina sin el arbitraje del baloncesto. Y es que vivo condicionado a mis momentos entre partido y partido.
Fui jugador desde alevín cuando vivía en Collado Villalba (mi pueblo en Madrid) y decidí dejarlo en cadete. Llegó un punto que prefería dedicar los fines de semana a otra cosa que no fuese el baloncesto, me había cansado de ese compromiso de ir a entrenar para jugar el finde. Pero alejarme del baloncesto solo me duró un año. Estaba en primero de bachillerato y los fines de semana se me hacían largos (soy de los raritos que si tiene muchas vacaciones se aburre). Así que quise volver al basket, pero no como jugador... ¡sino como árbitro! Me llamaba mucho la atención ese mundillo, así que decidí hacer el curso. Solo tenía 16 años y pensaba que podría tener mucha proyección empezando tan joven.
Estamos hablando de la temporada 2009-2010 y en aquel entonces para ser árbitro tenías que hacer el curso de oficial de mesa (para saber hacer actas), el curso de iniciación al arbitraje (para tener partidos de escuela) y el curso de arbitraje propiamente dicho. Me hacía mucha ilusión, porque sabía que iba a conocer a mucha gente, hacer deporte y además iba a ganar dinero.
Recuerdo que mi primer partido fue un alevín de escuela... y literalmente me quería morir. No sabía ni pitar una falta, ni las fueras ni nada. Literalmente deseaba que me tragase la tierra. Pasé mucha vergüenza. Además en mi segundo partido a dobles tuvo que venir la Guardia Civil... Creo que de anécdotas ya hablaré en futuros post. El inicio fue bastante duro, por eso generalmente la tasa de abandono suele ser alta durante los primeros meses. Porque ya no es equivocarte o no pitando faltas, pasos o fueras, es aguantar la presión de padres, entrenadores y jugadores. También es perderte planes o madrugar sábados y domingos para irte a un colegio o a un polideportivo a pitar una mañana entera mientras tus amigos, familia o pareja están de barbacoa.
A mí no me importó y decidí seguir adelante. Total, era un crío y sabía que tenía mucho margen de mejora. Al fin y al cabo es duro, pero es una cuestión de actitud: si quieres mejorar, busca tus puntos débiles y mejóralos para disfrutar cada vez más del arbitraje.
En mi experiencia personal, me di cuenta que ser árbitro me había enseñado a pasar de ser un niño a un adulto. Sabía de baloncesto lo que había jugado y lo que había visto por la tele, pero pasar a aprenderte un reglamento, aplicar el reglamento y usar el sentido común fue lo que marcó mi crecimiento. Y para poder progresar, había necesitado desarrollar ese carácter para que no me coman en pista. Mi hándicap era parecer demasiado joven, y muchas veces eso juega en tu contra porque tienes que hacerte ganar el respeto.
En línea con lo que comentaba antes, el arbitraje ha sido un gran maestro de la disciplina. Siempre espero impaciente el momento de las designaciones, que suele ser los jueves a las 14:00. Es el momento en el que te llega el correíto "DESIGNACIONES DISPONIBLES FBCV". Es en ese instante cuando sabes qué partidos tienes y qué. Pero a su vez, ya sabes que tienes que cancelar o a qué hora levantarse. Nada de salir de fiesta, o bien puedes quedar para llegar el último e irte el primero con tus amigos. Son muchas las cosas a las que renunciamos por esto, pero hay que pensar que es por una buena causa.
Quizá la lección más importante haya sido aprender a trabajar. Por ejemplo, en mi categoría somos 2 árbitros en pista y 4 oficiales de mesa. Somos 2 árbitros para que cada uno vigile una zona de responsabilidad. A la vez, tenemos que ser claros con nuestros compañeros que anotan faltas, puntos o llevan los relojes de partido. Tenemos que estar siempre unidos, ya que tenemos que tomar muchas decisiones en muy poco tiempo. No importa si tus compañeros son más veteranos o más novatos, no nos podemos dejar de lado y tenemos que remar en la misma dirección para dar un buen servicio. Toda decisión cuenta.
Por resumir, te dejo los aprendizajes clave:
Disciplina: mantener el compromiso con la federación y estar en las mejores condiciones para arbitrar.
Constancia: nunca vas a empezar siendo un figura. El proceso de mejora es lento, pero si eres constante y haces por mejorar, acabarán llegando los resultados.
Trabajo en equipo: tú solo no puedes. Necesitamos de nuestros compañeros para sacar los partidos adelante. Un árbitro que actúa como si estuviese solo en pista, es como quien rema un bote solo.
Antes de acabar, quería decir que lo más preciado que me ha dado este hobby son los amigos. He conocido a muchos jugadores, entrenadores, oficiales de mesa otros árbitros e incluso padres que han hecho que me sienta como en casa. Gracias a Dios tengo la suerte de tener compañeros con los que tomarme una cerveza, ir de viaje o comentar las jornadas los domingos por la noche. Y eso es algo que sinceramente, no tiene precio.
Haré más posts hablando del arbitraje. La verdad es que me he dado cuenta de que hay mucho que contar.
Nos vemos pronto :)
Enlaces de interés:
La preparación psicológica del árbitro: https://www.clubdelarbitro.com/articulos/1836383.pdf
