Pues sí, la navidad me da pereza

Mi visión de como cada vez más, las navidades me han venido a menos.

12/5/20256 min read

Como lo lees. No soy nada fanático de la Navidad. O al menos no lo soy en esta etapa vital en la que me encuentro. Quizá sea porque no tengo niños pequeños en casa que me contagien ese espíritu navideño, o porque en mi familia ya somos todos mayores y pasamos de estas cosas.

No trato de escribir un artículo pesimista acerca de estas fiestas ni mucho menos. Es simplemente compartir mi visión actual de la Navidad, donde se ha convertido más en una excusa más para poder salir de fiesta y tener días libres, que en cantar villancicos o comer turrón.

Lejos quedan esas etapas de niño donde veía el catálogo del Toys "R" Us o de los videojuegos de la Playstation, o cuando me adelantaba para comerme la chocolatina del calendario de adviento el día de antes. Me moría de la ilusión y siempre deseaba que llegasen los días señalados para descargar esa felicidad material. Y como soy creyente, tampoco me olvidaba del cumpleaños de Jesús, el cual se representa a través de figuritas en miniatura en cualquier espacio público o privado que se visite estos días.

En este vídeo podéis ver una pequeña imagen de Monschau, en la región de Eifel (Renania del Norte - Westfalia. Alemania)

Esta imagen contrastaba totalmente con la imagen que vi de la navidad en otros rincones de Europa. En un reciente viaje a Bélgica; Países Bajos y Alemania, se respiraba un ambiente totalmente distinto al que veo en mi ciudad. Parece que en el centro del continente la mentalidad es muy diferente, ya que ver casas decoradas, mercadillos y árboles de navidad como en las películas, era algo que estaba a la orden del día un mes antes ni si quiera del 24 de diciembre. Era casi como vivir en un parque temático gigante pero ambientado en el polo norte. Aunque tengo que reconocer que no estaba nada mal ese olor a chocolate por todas partes y beber un vinito caliente para sortear el frío.

El movimiento navideño

Para muchas personas la Navidad supone una época de reencuentro con familias y amigos, o quizá su etapa perfecta para facturar en un mes lo que no han hecho a lo largo del año. Particularmente en España es ampliamente conocido que supone una época de gasto imprescindible para la economía nacional.

Sectores como la hostelería (con menús de casi 50€ por persona) y sobre todo el comercio, se frotan las manos a la espera de la llegada de este momento del año. Y no es para menos, ya que aproximadamente el 30% de la facturación anual la recogen estos días (refiriéndonos también al pequeño comercio).

Pese a la inflación que estamos sufriendo desde el fin de la pandemia, el gasto en España para estas fiestas se prevé que aumente un 4,8% respecto al periodo anterior. Además el turismo recoge un fuerte pedazo del pastel económico con un gasto de 7.589 millones de €, incrementándose un 6,4% respecto al periodo anterior.

¿Suena maravilloso, no? Vacaciones, regalos, reencuentros, fiestas... Aunque para todo el mundo no es igual.

Un Papá Noel que viste gris

La Navidad para muchas personas también es sinónimo de tristeza. Aunque sea un periodo festivo, también hay que pensar en el sufrimiento de aquellas personas que están en soledad y que no tienen esa familia con quien compartir estos momentos.

También por quien se ve forzado a pasar tiempo con gente con la que no está a gusto, pero que sin embargo se ve obligado verla por los compromisos que a veces supone la agenda navideña. La organización familiar, el estrés por objetivos laborales o el balance del año puede ser más que asfixiante para mucha gente estos días. Es como otra cara "B" de las navidades. Y es que hay que gestionar demasiado bien las expectativas, ya que parece que en algunos casos, tengas que estar obligado a estar feliz para no parecer El Grinch.

Y eso no es del todo raro. Y es que hay un amplio porcentaje de personas que sufren depresión, ansiedad o estrés en las fechas navideñas debido a todo lo que conlleva el trasiego de la Navidad.

En mi caso particular pienso mucho en el síndrome de la "silla vacía", por todos esos familiares que ya no están. Desde hace muchos años ya solo quedamos 4 en casa y no puedo evitar pensar en esos abuelos que hoy están en otra parte. E incluso en esos miembros que espero que algún día lleguen.

Una pizca del estrés navideño viene por el gasto en regalos. Cuando era un chaval y vivía con mis padres, con tenía mi dinero ahorrado por no tener gastos, me daba gusto poder llegar a estas fechas y tener presupuesto ilimitado para mamá, papá y mi hermana. Lo que pasa cuando llegan los años y uno avanza en la vida, es que uno tiene que pagar alquiler, coche, moto, seguros, comida... y esos malabares suelen doler a veces. Y claro, evidentemente hay que llegar a todo. Yo me he dado cuenta de que afortunadamente, nunca quiero cosas para Navidad ya que tengo todo material que me hace falta. Bueno, menos una Playstation 5 que me tocará comprarme de oferta. Como es normal, ya no recibo ni la quinta parte de regalos que cuando era un crío.

Y es que las navidades como adulto funcional no molan. Estar en una tierra de nadie donde uno es mayor pero no tanto, es bastante aburrido. Siempre pienso en aquello que podría tener y no tengo, o en lo que me gustaría conseguir pero que me he quedado a medias. Cosas que pasan porque la mente no está diseñada ni mucho menos para que seamos felices. Realmente nunca he considerado que navidad sea mejor época que por ejemplo un domingo cualquiera para pasar tiempo con mi familia. Por eso soy muy partidario de vivir grandes momentos, no solo en las fechas señaladas.

Y aquí viene mi más unpopular opinion del mundo: odio los villancicos. Desde el All I Want for Christmas is You de Mariah Carey (que toca tragárselo infinitas veces todos los años), los románticos de Michael Bublé hasta los villancicos indios. Esa ambientación navideña me enfurece. Tampoco soporto las súper happy películas navideñas donde todo es maravilloso. Lo tenía que decir y lo dije.

¿Cómo afrontar estas fechas?

En cualquier caso pasaré estas fiestas lo mejor que pueda, como todos los momentos en esta vida. Tratar de disfrutar el momento y no exigirle nada a los Reyes Magos. Y a ti, que me estás leyendo, también desearte que vivas la Navidad de la manera más feliz posible. La Navidad por supuesto tiene más cosas buenas que malas, aunque simplemente ten en cuenta que hay gente que puede estar pasándolo más mal que bien. Por eso, trata a lo demás lo mejor que puedas, podrían haber escuchado la playlist de villancicos indios.

Y tú, ¿Qué opinas? ¿Eres fan de la navidad?

Nos vemos en el próximo artículo :)

Te comparto una pequeña sección de villancicos indios, para que lo odies tanto como yo.

Ambiente navideño en Monschau

Otra foto al estilo Boomer del viaje. En verdad me lo pasé muy bien.

Mercadillo navideño en la ciudad de Bonn