Un mundial de no solo fútbol

Política, polarización y sportswashing

7/21/20267 min read

Lo más positivo es que nuestra españita ganó. Es de locura nuestro palmarés en el siglo XXI: 2 mundiales, 3 eurocopas, 1 olimpiada y 1 nations league. No está nada mal comprimir todos estos éxitos en 18 años.

Volviendo a la política, lo que me dejó bastante descolocado fue la entrega de la copa mundial por parte del dirigente norteamericano a la selección española: Trump quería salir en la foto con los campeones.

Y es que nuestro capitán Rodri se esperó a que Infantino sacase al magnate del cuadro de honor para que finalmente éste no apareciese en las imágenes que pasarán a la historia. La pregunta es, ¿Por qué lo hizo? No sabemos si Trump es un aficionado al soccer desde chiquitito, más aún cuando organiza peleas de la UFC en los jardines de la Casa Blanca. Pero en verdad la respuesta es muy sencilla: por repercusión.

El mundial de fútbol es el evento deportivo más seguido del mundo, por encima de otras competiciones como los Juegos Olímpicos o la Superbowl. Las cifras hablan de que la final la vieron entre 1.800 y 2.200 millones de personas en el planeta. Y aquí me parece muy importante explicar un concepto: el sportswashing.

España viene de ganar su segunda estrella en uno de los mundiales más locos de la historia. No solo por lo vivido en el terreno de juego, sino por todo lo que ha ocurrido alrededor.

Vivimos en un 2026 atípico, lleno de conflictos, polarización e inestabilidad. Y claro, un mundial organizado bajo la administración Trump no podía estar ajeno a estos tiempos tan convulsos.

No ha sido un mundial distinto por tener el récord de mayor distancia entre sedes (teniendo en cuenta que se jugaba en los extensos tres países norteamericanos). Tampoco porque sea el primer mundial con 48 selecciones. Más bien ha sido bastante famoso por una serie de acontecimientos que por el momento no habíamos vivido, y todos ellos por motivos extradeportivos.

¿Qué es el Sportswashing?

El "Sportswashing" es la estrategia mediante la cual un Estado, un gobierno o incluso una empresa utiliza grandes eventos deportivos, clubes o competiciones para mejorar su imagen pública, desviar la atención de problemas políticos o de derechos humanos y aumentar su prestigio internacional.

En el caso del fútbol lo hemos visto en muchísimas ocasiones. Algunos ejemplos son Mundial de Argentina 1978. Organizado por la dictadura de Jorge Rafael Videla en un contexto de represión política y desapariciones forzosas. En Rusia 2018 vivimos una demostración de modernidad y prestigio en el intervalo de la anexión de Crimea en 2014 y la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. Y como no, Qatar 2022: un posicionamiento del emirato a nivel internacional, pese a las continuas denuncias a los tratos de los trabajadores que construyeron esos estadios.

En cualquier caso, el Sportswashing no es exclusivo de los mundiales de fútbol ni es un concepto que haya surgido en los últimos tiempos. Otros ejemplos claros de Sportwashing serían las olimpiadas de Berlín en 1936, que dieron la imagen del régimen nazi como un ejemplo de modernidad y aperturismo en el preludio de la II Guerra Mundial

En el mundo del motor contamos con el Gran Premio de Fórmula 1 de Azerbaiyán, celebrado en Bakú desde 2017, muy criticado por proyectar una imagen de régimen cosmopolita y abierto pese a celebrarse en un país con escasas garantías democráticas. También Rally Dakkar en Arabia Saudí: desde 2020, este país alberga una competición que surgió en África, pasó por Sudamérica y que actualmente aporta a la monarquía saudí una imagen de prosperidad y poderío a través del deporte.

Y podría poner infinidad de ejemplos, pero vamos a dejarlo aquí para no estar hasta mañana.

Como conclusión en este apartado, podemos decir que desde hace mucho tiempo. Hasta los romanos aplicaban el concepto de "Pan y Circo" para divertir a sus ciudadanos en batallas de gladiadores para que olvidasen los problemas políticos y sociales y proyectar una imagen de estabilidad.

El Mundial 2026 como espejo del mundo

Volviendo al presente, este Mundial de Estados Unidos, México y Canadá ha sido un reflejo del panorama geopolítico de 2026, mucho más allá de lo que sucediera sobre el césped. En un mundo cada vez más polarizado, la competición no ha sido ajena a la tensión política, reuniendo como coanfitriones a tres países con intereses estratégicos muy distintos.

No obstante, me quedo con la parte más amable, que fue la selección de Cabo Verde. Una de las más humildes, pero que mejor pasión ha despertado. Sin duda Vozinha, su portero, se ha convertido a sus 40 años en un héroe nacional. Pese a llegar al mundial en el puesto 67 en el ranking FIFA, no perdió ni un solo partido en los 90 primeros minutos, y eso que se enfrentó a 3 campeones del mundo y entre ellos a los dos finalistas de este mundial.

¿Qué sacamos de todo esto?

Como conclusión, podemos estar seguros de que los mundiales mueven montañas, y esto los políticos lo saben. Si el día de mañana quisiera ser político, claramente me centraría en organizar macro eventos deportivos. Porque un gran evento deportivo tiene una capacidad que muy pocas campañas políticas consiguen: generar un recuerdo positivo compartido por millones de personas.

Quizá esa sea la grandeza del fútbol. Los gobiernos seguirán intentando utilizarlo para mejorar su imagen, los dirigentes buscarán aparecer junto a los campeones y la geopolítica continuará colándose en los estadios. Pero, al final, la mayoría de nosotros no recordaremos una rueda de prensa ni un discurso político. Recordaremos el gol de Ferrán Torres, las paradas de Vozinha, la roja anulada a Balogun, los 10 goles del Inglaterra - Francia... o acabaremos cantando ¿Dónde está Curazao? con una cerveza en la mano.

Sí, olvídate del Dai Dai de Shakira, este vídeo (a pesar de ser de cuñados) refleja lo que para mí ha significado este último mes y medio.

Las mayores polémicas del mundial

La selección iraní finalmente viajó a Estados Unidos en plena guerra abierta. Pese a renunciar en un primer momento al torneo, finalmente se citaron en la cita mundialista. Y no pasaron en absoluto desapercibidos. Sus viajes fueron relámpago al tener que hacer base en Tijuana, México al no ser posible que se realizase en Arizona tal y como estaba previsto. Además, tanto equipo como afición sufrieron amplios retrasos en la validación de sus correspondientes visados, y a algunos miembros de la expedición se le denegó la entrada al país (entre ellos a su propio presidente).

También me parece interesante mencionar los enfrentamientos en la grada entre detractores y simpatizantes del régimen iraní. Y no es para menos, pues este año hemos vivido la muerte del Ayatolá Jameini tras un ataque conjunto de EEUU e Israel.

Dentro de la polémica iraní, hemos visto como uno nuestros representantes españoles, Joan Capdevila (campeón en 2010), vio rechazado su visado por jugar un partido de fútbol amistoso en Irán en 2016.

Completamente loco, la verdad.

Otra polémica muy sonada fue la denegación de un visado al árbitro somalí Omar Abdulkalir Artan, considerado el mejor árbitro de África en 2025. Estuvo designado por la FIFA para dirigir este mundial, pero la administración le denegó la entrada al país por "sospecha de pertenencia a organizaciones terroristas". Desgraciadamente Somalia se encuentra en uno de los listados de países restringidos, donde también se encuentra Irak, Siria o Corea del Norte. Pese a las negociaciones con el gobierno somalí y la FIFA, Omar tuvo que volver a casa, obviando sus méritos deportivos. Otro ejemplo de prohibición de entrar al país fue para el fotógrafo de la selección iraquí, Aymen Hussein.

Y todo por no hablar de los supuestos favoritismos de Infantino, presidente de la FIFA, con la selección de fútbol de Argentina: viajes más cortos, rivales más asequibles y arbitrajes más permisivos. Aunque claro, esto es simplemente una teoría y no está demostrado empíricamente como en los casos anteriores.

Y tú, ¿Qué opinas?

Donald Trump permanece junto a los campeones del mundo, apartado por Infantino. Fuente: Independent en español

Árbitro vetado de la copa del mundo. Imagen de El Mundo

Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Imagen de RTVE

Enfrentamientos entre hinchas irníes, partidarios y detractores del régimen. Fuente: Marca USA

Dirigentes de USA, México y Canadá juntos en New Jersey. Fotografía de Los Noticeristas

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